Historia de los Elfos de la Noche

Hace algunas semanas estuvimos viendo qué fue de los Elfos Nobles tras el Gran Cataclismo. Pero la historia no solamente nos habla de ellos, sino también de los otros elfos, los Elfos de la Noche (o Elfos Nocturnos).

Mientras los Elfos Nobles siempre quisieron seguir el camino de la magia y los senderos que marcaron el Pozo de la Eternidad, los Elfos de la Noche prefirieron tener una vida más tranquila y dedicarla al Druidismo.

Los elfos nocturnos (lore y WC3), elfos de la noche (WoW) o kaldorei («Hijos de las Estrellas» en su lengua nativa, el darnassiano) son nativos del continente de Kalimdor. Vivieron mucho tiempo apartados del mundo, hasta que dieron fin a este largo período de reclusión al final de la Tercera Guerra y se convirtieron en miembros de la Alianza.

Introducción

Los kaldorei son una raza solitaria y mística nacida durante el despertar del mundo. Su herencia es muy antigua, formada de un pueblo muy autosuficiente y muy a menudo consciente de que muestran fuertes rachas de aislamiento. Con el Pozo de la Eternidad ubicado en el centro de su civilización, los elfos de la noche fueron los primeros y más grandes que utilizaron la magia, poniendo su arte al usarlo con un brillo e inspiración sin igual. Sin embargo, la arrogancia de la casta más alta, los altonatos, hicieron un uso cada vez más temerario de los poderes mágicos que les fueron otorgados, lo que finalmente permitió a la Legión Ardiente buscar primero su camino en Azeroth. Los altonatos cayeron bajo la esclavitud de Sargeras, y la confrontación apocalíptica entre el resto de los elfos de la noche y la invasión de la Legión que fue puesta en movimiento, se la conoció como la Guerra de los Ancestros. El resultado cambió Azeroth para siempre, causando un cataclismo que destruyó las masas de tierra del mundo y dio lugar a la Vorágine.

Aunque los kaldorei poderosos demostraron ser capaces de poner una un freno decisivo al asalto de la Legión, tanto su civilización como el mundo entero se hicieron añicos a causa de sus errores. Sin nada más que sus vidas, el dolor y la tristeza, los elfos de la noche se retiraron a sus bosques ancestrales de Vallefresno y aisalron su cultura del resto de Azeroth durante milenios, renunciaron a la magia y dedicándose solamente al ciclo natural del mundo el que habían llevado prácticamente a la ruina. Desde entonces, las acciones de los kaldorei han girado en torno a una íntima conexión con las fuerzas naturales, las facultades anímicas y la adoración a su diosa de la luna, Elune.

Prácticamente todos los kaldorei restantes consideran su deber sagrado mantener la seguridad y el equilibrio del mundo natural. Los elfos de la noche son honorables con un fallo, estrictos pero justos y a veces compasivos con los humanos. Sin embargo, tienden a ser despectivos y desconfiados con las razas más jóvenes que se encuentran ahora en el mundo, y que consideran que están viviendo en la ignorancia obstinada, o que con su corta vida nunca podrán alcanzar alguna vez la responsabilidad y la sabiduría que los kaldorei han ganado a través de su cargado pasado.

Los elfos de la noche en la historia

En el Azeroth antiguo, los titanes crearon un pozo mágico, el famoso Pozo de la Eternidad. Con el tiempo se fue convirtiendo en la fuente de su poder, sabiduría e inmortalidad.

Esta fuente brillaba en todo el Vacío Abisal, lo que llamó la atención de Sargeras, el titán oscuro. Así, intentó reclamar el poder como suyo.

Con esto, empezaría la ya conocida Guerra de los Ancestros.

La Guerra de los Ancestros

En este momento, empieza la corrupción de los elfos.

Sargeras se empezó a comunicar con la Reina Azshara, la elfa más poderosa, haciéndose pasar por un dios venerado. Convenció a ésta y a su ayudante más leal, Xavius, para que abrir una puerta de entrada a Azeroth y que este dios pudiera llegar a Azeroth para bendecir a toda su raza y eliminar a aquellas que consideraban indignas. Los altonatos trataron de usar y controlar el poder del Pozo de la Eternidad para recibir al esperado dios fabricando un portal en el mismo Pozo.

Según el portal se fue haciendo más grande, Sargeras fue enviando a sus ejércitos y a sus más leales súbditos y emisarios tanto para ayudar a seguir abriendo el portal como para invadir Azeroth con su ejército inmortal, conocido como la Legión Ardiente.

Un grupo de kaldorei dirigido por Malfurion se dio cuenta a tiempo del horror que estaba a punto de suceder y de la locura de su reina Azshara.

Cuando llegó la guerra surgieron protectores del mundo para ayudar a Malfurion a cerrar el portal y combatir contra la Legión Ardiente. Cenarius, los vuelos más poderosos y grandes héroes consiguieron derrotar a la Legión y conseguir que el portal no se abriera del todo para que Sargeras no pudiera entrar.

Pero este acto finalmente tuvo consecuencias, desatándose el gran cataclismo que dividió al mundo tal como lo conocemos hoy en día.

El Cataclismo

El Cataclismo surgió debido a los poderes del Pozo de la Eternidad que sacudieron el mundo tras conseguir cerrar el portal.

Algunos altonatos como Azshara y sus sirvientas y leales seguidores se hundieron en el mar, y se acabaron transformando en una especie de serpientes marinas, hoy conocidas como los Naga.

El mundo se deshizo en tres zonas y una tormenta permanente en el centro conocida como la Vorágine, lugar donde estuvo el Pozo.

La mayoría de los antonatos murieron, pero los supervivientes se unieron a los kaldorei que se apartaron de la magia arcana, comenzando una nueva cultura centrada en la naturaleza y su entorno. Con el tiempo, algunos de estos altonato seguían sintiendo la adición a la magia arcana. Éstos, llamados ahora Elfos Nobles, dirigidos por Dath’Remar, dejaron Kalimdor y se embarcaron hacia el nuevo continente, estableciendo Que´’Thalas.

Los kaldorei, llamados ahora Elfos de la Noche, siguieron con su nueva cultura llamada Druidismo. Con el tiempo se les concedió el don de ser inmortales cuando se plantó el árbol del mundo Noldrassil en el Monte Hyjal con las esencias de los restos del Pozo de la Eternidad.

Los druidas durmieron en comunión con el dragón Ysera en el Sueño Esmeralda al estar unidos a Noldrassil. Durmieron durante siglos y solo podían ser despertados en tiempos de necesidad.

Por esto, durante siglos y según las civilizaciones fueron creciendo, fueron olvidados.

La Tercera Guerra

Hasta que no llegamos a la Tercera Guerra, no se redescubrió Kalimdor y los elfos de la noche.

Los orcos habían huido de Azeroth buscando recursos para sus ejércitos, talando árboles y destrozando la naturaleza, por lo que esto no gustó a los elfos de la noche considerándolo un delito. Surgieron luchas entre el clan Grito de Guerra y los Centinelas de los elfos de la noche.

Al final, los orcos y los elfos de la noche terminaron sus enemistades dado que los humanos y los enanos de la Alianza solicitaron su ayuda porque la Legión Ardiente había vuelto de la mano de Archimonde y sus ejércitos.

Hoy en día

Una de las consecuencias de la batalla en el Monte Hyjal fue su destrucción, pero por otro lado también los elfos de la noche renunciaron a su inmortalidad. Fundaron la ciudad de Darnassus en un nuevo árbol del mundo, Teldrassil. Pero no estaba bendecido por sus ancestros.

En la reconstrucción y recuperación de los bosques, fueron guiados por Tyrande Susurravientos y Fandral Corzocelada. Malfurion permaneció en el Sueño Esmeralda.

Con la llegada de Alamuerte y el nuevo Cataclismo Malfurion es despertado del Sueño y acompaña desde entonces a Tyrande en el gobierno de los elfos de la noche.

Cultura

Es un pueblo que dedican su vida a la búsqueda de la protección de la naturaleza.

Los druidas han vigilado durante largo tiempo al gran dragón del vuelo verde Ysera dentro del Sueño Esmeralda.

Luchan por su supervivencia tras haber renunciado a su inmortalidad durante la Tercera Guerra para derrotar a Archimonde.

Su gran diosa es la Diosa Luna Elune.

Antes de la Tercera Guerra, la mayor parte de los hombres eran druidas y las mujeres guerreras, sacerdotisas o una combinación de ambos, estando prohibido empeñar el papel del otro género en ambos casos. Pero esta prohibición se levantó y se crearon un par de estatuas para conmemorar el primer sacerdote varón y la primera mujer druida.

Al final de la Tercera Guerra esta división de género terminó por disminuir considerablemente.

Adoran a los Ancestros, deidades de la naturaleza que están en sintonía con el bosque y la caza. Las figuras más importantes de esta adoración son la Diosa Luna Elune y Malorne el Oteador.

También adoran a los dragones.

Su idioma principal es el parnasiano y el común. Tienen algunos conocimientos de la lengua de los orcos debido a que trabajaron con ellos durante la Tercera Guerra y lo aprendieron por razones tácticas.

Las Hermanas de Elune tienen un gran peso y poder y gracias en gran parte a ellas se sobrevivió a la Guerra de los Ancestros, siendo también las responsables del crecimiento del gobierno tras la guerra. Sus principales funciones fueron reorganizar el antiguo ejército basado en los Centinelas actuales y ajustar los estatutos de la orden.

Tyrande es la líder indiscutible pero las Hermanas no son las únicas puesto que el poder está dividido en tres grupos: Las Hermanas de Elune, el Círculo Cenaron y las Centinelas.

La magia que usan está basada en la naturaleza. La utilizan para dar forma a los árboles y las piedras y para hacerse amigos de los animales.

Son expertos en la construcción y en la piedra artesanal.

Los druidas se pueden transformar en formas de animales y usar la naturaleza para luchar contra sus enemigos.

Líderes importantes

  • Reina Azshara
  • Kur’talos Cresta Cuervo
  • Desdel Ojo de Estrella
  • Jarod Cantosombrío
  • Suma Sacerdotisa Tyrande Susurravientos
  • Archidruída Malfurion Tempestira.
  • Archidruída Fandral Corzocelada.

*Referencias: Gamepedia, World of Warcraft, La Guerra de los Ancestros.

Creadora de Sombras en Azeroth, que nació para contar la historia de mi personaje dentro del maravilloso mundo de World of Warcraft, mostrando el sendero de una Bruja.

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