Historia de los Elfos del Vacío

En el día de hoy vamos a hablar un poco de los Elfos del Vacío. Ahora que están con nosotros como Raza Aliada (en este caso de la Alianza), surgen varias cuestiones a tener en cuenta.

En primer lugar, por qué pertenecen a la Alianza, mientras que los Nocheterna están en la Horda, cuando físicamente, por decirlo de alguna manera, podría ser al contrario (en cuanto a similitud de raza entre los Nocheterna y los Elfos de la Noche y, por otro lado, los Elfos del Vacío y los Elfos de Sangre).

Para ello, deberemos empezar hablando de nuevo de los Altos Elfos.

Este artículo puede contener SPOILERS sobre la trama de adquisición de los Elfos del Vacío como Raza Aliada de la Alianza

Altos Elfos

Los Altos Elfos, inicialmente, fueron aliados de la Alianza durante las Guerras Troll, ya que se unieron a los Humanos de Arathor. Formaron una alianza militar a cambio de enseñar a unos humanos seleccionados las artes arcanas.

Acabaron con los Amani y ganaron la guerra.

Años después, los humanos volvieron a llamarles durante la Segunda Guerra, invocando la vieja alianza que había entre ellos. En esta ocasión no se sintieron precisamente entusiasmados con la idea, así que Anasterian Caminante del Sol (padre de Kael’thas), envió un ejército simbólico para ayudar a la Alianza de Lordaeron.

Una vez que la Horda alcanzó los bosques de Quel’Thalas, el ejército entró en acción y vencieron bajo un alto precio: los bosques de Quel’Thalas habían sido destruidos y quemados.

Cuando terminó la Segunda Guerra la mayoría de los Altos Elfos volvieron a sus bosques, excepto unos cuantos que se repartieron: unos se quedaron en Dalaran, y otros como Alleria y Vereesa Brisaveloz se quedaron para ayudar a los humanos.

Cuando llegó la Tercera Guerra, Quel’Thalas fue invadida y la Fuente del Sol destruida. Aquellos que sobrevivieron se reunieron bajo el mando de Kael’thas Caminante del Sol y se llamaron Elfos de Sangre (sin’dorei) que siempre recordarían la muerte de su reino.

La mayoría de los Altos Elfos habían tomado ese sobrenombre, y aquellos que se quedaron fuera de Quel’Thalas siguieron llamándose Altos Elfos y se quedaron en su mayoría con la Alianza.

Elfos de Sangre

Sin el Pozo del Sol, empezaron las bajas dentro de los Elfos de Sangre, debido a su hambre de magia arcana. Así que Kael’thas les promete que encontraría el remedio, y por ello viajó a Terrallende.

Una vez allí, se unió a Illidan Tempestira, que le prometió encontrar cómo saciar ese ansia de magia. Así que gracias a él, Kael’thas aprendió a conseguir la magia arcana de otras fuentes, como los demonios. Envió a Rommath de vuelta a Quel’Thalas para enseñar las nuevas técnicas.

Después, un naaru llamado M’uru fue enviado como regalo para los Elfos de Sangre. Con su presa, pudieron desviar y dominar la Luz. El Gran Magister Rommath formó la primera orden de Caballeros de Sangre comandada por Lady Liadrin.

Mientras tanto, Lord Lor’themar Theron, Regente de los Elfos de Sangre, formó una alianza inusual con la nueva Reina de los Renegados: Sylvanas Brisaveloz. Y así, acabaron uniéndose a la Horda.

Y justo entonces se vio la verdad sobre Kael’thas. Se había aliado con Kil’jaeden y la Legión Ardiente. Intentó volver a Lunargenta, pero para robar a M’uru y llevarlo a la Fuente del Sol, en la que esperaba poder completar un ritual mágico que pudiera traer a Kil’jaeden a Azeroth.

Los Altos Elfos estuvieron a punto de desaparecer en la Tercera Guerra. Había una pequeña fracción de estos elfos que se habían renombrado Elfos de Sangre, y había otra pequeña fracción, mucho más pequeña que la anterior, que siguieron tomando el nombre de Altos Elfos. Los Elfos de Sangre se unieron a la Horda aunque no estaban muy seguros de esta alianza. Sylvanas había chantajeado a Lor’themar para que enviara soldados a Rasganorte para la guerra; soldados de los que realmente no podían prescindir. Y si no lo hacían, retiraría los Renegados de las Tierras Fantasma y todo el apoyo de la Horda que ayudaban a los Elfos de Sangre.

Cuando Garrosh fue nombrado Jefe de Guerra de la Horda, la situación se complicó. Parecía que los llamaba aliados cuando realmente estaba interesado en utilizar a los sin’dorei y no mostraba nunca preocupación por su bienestar. Solo los utilizaba por su propio interés cuando era necesario, como por ejemplo, enviando un peligroso artefacto al corazón de Lunargenta para su estudio.

Lor’themar se sintió incierto. La situación era lo suficientemente mala como para considerar desligarse de la Horda. Pero no lo hizo por la traición de algunos Atracasol que trabajaban para Garrosh. Se ganaron la ira de Jaina Valiente, que expulsó de Dalaran a todos los elfos como represalia y acabó con cualquier conversación de paz entre la Alianza y los sin’dorei.

Los Elfos del Vacío

Y llegamos a las circunstancias curiosas que hay sobre los Elfos del Vacío y su lugar en la sociedad sin’dorei. El Magister Umbric estaba decidido a que los sin’dorei no deberían caer presa de sus enemigos y buscaba aprovechar el Vacío para contribuir a la defensa de Lunargenta. El Gran Magister Rommath se opuso, insistiendo en que sería un grave peligro para el bienestar del Pozo del Sol.

Así que Umbric y sus seguidores fueron desterrados de Lunargenta y siguieron su investigación en las Tierras Fantasma.

Mientras tanto, Alleria Brisaveloz vuelve a Lunargenta, lugar al que no había vuelto en años. No había visto los acontecimientos de la Tercera Guerra, ni la destrucción del Pozo del Sol ni la formación de los Elfos de Sangre, así como tampoco la traición de Kael’thas. Tampoco había visto cómo la Fuente del Sol se había restaurado como fuente de Luz ni, por supuesto, cómo su gente se había unido a la Horda.

La Alianza buscaba nuevos aliados, y Alleria pensó en los sin’dorei. Decidió ir a pedir ayuda a su viejo amigo Lor’themar. Pero lo que no se esperaba fue su rechazo. No entendiendo la respuesta, Lor’themar le señaló su conexión con el Vacío.

Pidió volver a ver el Pozo del Sol, a lo que pese a las reticencias de Rommath, Lor’themar accedió.

Debido a la conexión de Alleria con el Vacío, junto a su proximidad con el Pozo del Sol y su nueva Luz, atrajo al Vacío a su ubicación. Una presencia oculta intentó usar a Alleria para corromper el Pozo y aunque pudieron retener el ataque, se probó que Rommath tenía razón. Así que Alleria es expulsada y desterrada.

Alleria decide buscar a Umbric y sus desterrados, y les ayuda a derrotar la presencia que amenazaba el Pozo del Sol, y así les ofrece ayuda. La siguieron a los brazos de la Alianza y aunque no confíen plenamente en ellos, están dispuestos a escuchar. Y mientras sigan mostrando su dominio sobre el Vacío, serán unos aliados útiles.

Creadora de Sombras en Azeroth, que nació para contar la historia de mi personaje dentro del maravilloso mundo de World of Warcraft, mostrando el sendero de una Bruja.

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